domingo, 30 de mayo de 2010

¡Bienvenidos!

Despacito llamaron a la puerta, y ahí estaban. Algunos como garrapatitas adheridas al inigualable calor de mamá o papá; otros, con mayor desenfado, enfrentaron un espacio que les era desconocido, con mucha naturalidad. Así, nuevas plaplas llegaron para acompañarnos en el turno mañana. Por eso, les damos la bienvenida a Julieta, Giovanni, Ciro, Martina y Thiago. ¡Estamos felices que hayan venido a jugar con todos nosotros!
La adaptación al grupo ha sido, sinceramente, muy buena pese a que a algunos les costó un poquito más separarse de la familia. En pocos días pudimos incorporarlos al grupo y ¡hoy son un gran equipo!
Un aplauso muy fuerte para los papás y las abuelas que, con mucha paciencia y amor, nos ayudaron en este período que, para la gran mayoría, siempre es difícil.



Nuestra razón de ser

La Pre Plapla es un espacio diario, pensado para los más pequeños y en donde el juego es el pilar fundamental para la adquisición de nuevos conocimientos.
Niños de entre 2 y 4 años, transcurren durante tres horas diarias, por innumerables propuestas orientadas a la exploración y experimentación de un mundo de posibilidades creativas, descubriendo recursos y desplegando su imaginación a través de lo que más disfrutan y mejor saben hacer… ¡jugar!
Durante la semana los niños experimentan situaciones de aprendizajes relacionadas con las emociones, el pensamiento lógico–matemático, el desarrollo lingüístico, la conciencia del mundo en tres dimensiones, experiencias naturales, musicales y corporales, como así también actividades y propuestas orientadas a la capacidad de ir entendiéndose a sí mismo y a los demás, para un mejor desarrollo integral.

Así, diferentes técnicas se mezclan y entran en juego diariamente en la Pre Plapla: propuestas expresivas donde se incluyen experiencias de exploración–producción, apreciación–percepción y de contextualización. Hacer, contemplar, informar, relacionar, crear y disfrutar están siempre presentes.

Cada mes los nenes participan de clases especiales dictadas por artistas, los cuales a partir de su propia experiencia nos dejan inquietudes y aprendizajes, que serán el punta pié inicial para nuevos desafíos y desequilibrios que nos llevarán e enriquecer nuestro conocimiento para luego poner en práctica lo aprendido.
Se utilizan diferentes técnicas teatrales, creación de historias, pinturas, movimientos corporales, cantos, danzas, entre otras actividades, que facilitan integrar la experiencia física y emocional del niño.

La Pre Plapla es un espacio especialmente diseñado y pensado para los más pequeños, niños desde los 2 a los 4 años, enriquecen a través del juego su imaginación y creatividad con propuestas y novedosas metodologías de trabajo.



Grandes artistas

El grupo esta cada vez más integrado y abierto a las propuestas.
Disfrutamos mucho de jugar con las telas, los bastones, las porras, los aros y las pelotas. ¡A los chicos les encanta utilizar esos elementos!
A partir de la exploración con esos objetos, van obteniendo un mejor conocimiento de su esquema corporal, imaginando e inventando historias que después dramatizamos.
Así, iniciamos la exploración con todos los sentidos.

¡La Pre Plapla crece!

La Plapla crece. Y estamos realmente felices, y agradecidos, por la confianza que nuevos papás siguen depositando en nosotros. Estamos contentos al ver que nuestra propuesta pedagógica y que este espacio que soñamos y diseñamos y que pudimos concretar, sea tan bien recibido y aceptado cada día por más familias.
Le damos la bienvenida a Fausto, Valentino, Sofía, Bautista y Santino que con su alegría y energía llenan de vida el turno tarde de La Pre-Plapla.

sábado, 1 de mayo de 2010

Organización de tareas

¿Cómo es un día en La Pre Plapla? ¿Qué hacen los chicos al llegar? ¿Qué canciones cantan? Muchos, muchos, tienen ganas de que les contemos qué pasa en esta casona donde las plaplas pasan sus tardes y sus mañanas con mucha felicidad.
El tiempo pasa volando (¡que no suene a frase hecha!) y los nenes siguen creciendo e incorporando nuevas experiencias.
Todas las mañanas al llegar, solitos buscan su perchero para colgar las camperas, guardan la mochila y se preparan para disfrutar de las propuestas, que se van modificando cada día según la planificación diseñada.
Porque la música es alegría, los días empiezan con notas musicales invadiendo el espacio y cantamos canciones para saludarnos, vemos "quien vino y quien se quedó en su casa", contamos experiencias personales... ¡Y a jugar y a crear se ha dicho!
A media mañana, nos organizamos en nuestras mesas y nos sentamos dispuestos a compartir un divertido desayuno en conjunto. Antes de eso, es condición lavarnos las manos. Sacamos nuestras toallas y esperamos a que sea nuestro turno para enjabonarnos muy bien.
Así, cada día, los niños incorporan nuevos hábitos y normas que nos ayudan a tener una mejor convivencia.
Todos ayudan a ordenar, a lavar los elementos que se utilizan, a guardar los crayones, a levantar lo que está en el piso fuera de su lugar. Nadie se queda de brazos cruzados.
En este tiempo transcurrido, se han explorado diferentes técnicas plásticas, conocido las partes del cuerpo, enriquecido el lenguaje, pero por sobre todas las cosas nos fuimos conociendo y queriendo.
Antes de irnos, hay un momento especial para relajarnos y esperar tranquilos que vengan a buscarnos. En ese momento, donde casi, casi, no vuela una mosca, escuchamos un cuento, aprendemos alguna canción nueva y nos despedimos con un beso grande y un ¡hasta mañana!


miércoles, 28 de abril de 2010

Había una vez...

Ahora que ya conocemos bien la casona y a todos quienes la habitan, comenzamos a disfrutar algunas de las diferentes propuestas que ofrece La Plapla en los talleres alternativos.
La docente María Paula Keller, propone un taller para acercar a los niños a la literatura y nos invita a zambullirnos en lindísimas historias que nos ayudan a desarrollar nuestra imaginación.
Durante algunas mañanas, María Paula vino a visitarnos (¡y volverá!) y los nenes disfrutaron de sus narraciones, inventaron con su ayuda algunas historias y, finalmente, compartieron con las familias esta enriquecedora experiencia.
Cuando papás y mamás nos visitaron, todos escucharon con atención una historia que eligieron los niños. Después, la dramatizaron y jugaron con las visitas, para finalmente realizar en conjunto dibujos compartidos que se convirtieron en verdaderas obras de arte. ¡Lo pasamos sen-sa-cio-nal!

domingo, 28 de marzo de 2010

La adaptación terminó... ¡a jugar!


Después de algunos días en el que las agujas del reloj corrían rapidísimo y el tiempo en La Plapla se pasaba volando, desde mañana, lunes, comenzaremos en el horario habitual y tendremos un montón de minutos para crear, escuchar cuentos, cantar, dibujar... ¡jugar!
En este período de adaptación, los nenes enseguida conocieron el lugar y quisieron quedarse, y por un rato le soltaron la mano a papá y a mamá para quedarse en La Plapa. ¡A estar tranquilos, papis! Ellos están felices.

viernes, 26 de marzo de 2010

Cada uno atiende su juego

En La Plapla nadie hace las cosas porque sí. Ni todos tienen que hacer lo mismo, al mismo tiempo. En La Plapla procuramos que los nenes sean quienes decidan en qué espacio quieren estar: el espacio literario, el sector de construcciones, el de arte...
Así, conociendo poco a poco cada lugar, estuvimos andando durante las primeras dos semanas de adaptación y el resultado fue más que alentador: los nenes ya se habituaron al nuevo espacio, empezaron a reconocer sus esquinas y a querer estar, cada día, un rato más.
Nos fuimos conociendo, empezamos a respetar nuestros tiempos, a compartir experiencias con otros y a desarrollar actividades juntos.
Ya somos un grupo. ¡Y estamos felices!

...y el gran día llegó


De la mano de papá o mamá, de a poquito iban apareciendo. El timbre de calle no paraba de sonar y a nosotros el corazón nos latía cada vez con más fuerza. La emoción nos dominaba. ¡Había llegado el día! y La Pre-Plapla comenzaba a llenarse de risas.
Durante la primera semana nos conocimos entre nosotros, exploramos los distintos espacios, sacamos todos los juguetes de su lugar, tocamos todo cuanto pudimos y logramos sentirnos como en casa.
Delfina, Morena, Uriel, Samuel, Tobías, Thomas, Lucila, Mateo y Gaspar son las plaplas madrugadoras. ¡Qué lindo que lo vamos a pasar!

domingo, 21 de marzo de 2010

Los colores de Gustavo




En Gustavo Aimar confiamos la identidad visual de La Plapla. En realidad, a Gustavo le pedimos que, a través de la descripción que María Elena Walsh hace en su cuento, nos dijera cómo se imaginaba a esa plapla inquieta y juguetona. Y el resultado de esa búsqueda, ya todos conocen.
Gustavo es un artista con todas las letras. Desde su escritorio de trabajo, aquí en Trelew, hace maravillosas ilustraciones para libros infantiles de distintas editoriales. Sus creaciones dejan al espectador con la boca abierta y así quedamos en La Plapla cuando terminó de darle color a la pared que le entregamos para que se adueñara de ella: nos regaló un mural multicolor, simpático, inspirador, ¡alegre! que hoy todos pueden admirar. ¡Gracias, Gustavo!

miércoles, 17 de marzo de 2010

¿Por qué La Plapla?


Seguramente muchos recuerden el cuento de María Elena Walsh, ese en el que Felipito Tacatún dibujaba, sin querer, en su cuaderno de clases, una letra desconocida. Esa nueva letra, rebelde y patinadora, que bailaba y cantaba por la página y jugaba a la rayuela con los renglones, era una plapla. Pero tal fue el revuelo que causó en la escuela, que la maestra terminó confinándola a una cajita y así con todas las plaplas que aparecen por ahí porque “las letras no han sido hechas para bailar, sino para quedarse quietas una al lado de la otra”.
Durante muchos años como docentes, hemos notado la falta que existe en los diferentes ámbitos educativos de un espacio para brindarle al niño la posibilidad de aprender a través de estrategias realmente ricas e interesantes para ellos.
Nos vemos inundados de contenidos a cumplir sin realmente tener una metodología de trabajo acorde a niños tan pequeños, descuidando así lo que consideramos esencial en esta etapa: la adquisición de conocimientos a través de propuestas lúdicas que faciliten la exploración, experimentación y creación.
A partir de los lenguajes artísticos, La Plapla les ofrece a los pequeños la oportunidad de adquirir nuevos aprendizajes; generando cruces entre disciplinas y conjunciones de actividades corporales, expresivas y reflexivas.
Queremos que este nuevo espacio sea como aquellas cajitas del cuento, que rebalse de plaplas con ganas de jugar, de cantar, de bailar... de no quedarse quietas.

Se viene... ¡La Plapla!

Nos costó trabajo, tiempo y nos sacó ¡canas verdes! Después de mucho recorrer y visitar inmumerable cantidad de lugares, pensamos que nuestro sueño tendría que seguir durmiendo la siesta, hasta encontrar el lugar indicado.
Pero no nos dimos por vencidos. Cruzamos los dedos, encendimos velas, evitamos pasar por debajo de escaleras, espantamos a cuanto gato negro intentaba cruzarse por nuestro camino y le pedimos a la brujita Tapita, un hechizo de buena suerte. Y resultó: ¡Encontramos nuestro lugar!
Durante febrero trabajamos mucho. Revocamos paredes, rasqueteamos pisos, construimos muebles, sacamos yuyos, elegimos colores, juguetes, pintamos, limpiamos... y la calabaza se convirtió en La Plapla. Así nació este lugar. Y estamos más que felices de poder brindarle a nuestra querida ciudad un espacio pensado, diseñado y armado en función de los gustos y necesidades de los más chicos, para ayudarlos a crecer felices desplegando toda esa creatividad, curiosidad y energía que los recorre de pies a cabeza.